Cuestión de dislexia

Parodia

Los Navy Seals confunden el objetivo.

Esta pasada madrugada se ha producido uno de los episodios más bochornosos de la reciente historia militar, cuando, según un informe de la agencia de inteligencia estadounidense F.I.A. se aseguraba que, -el que hasta el asesinato de Osama Bin Laden era considerado número dos de Al-Qaeda y ahora comandante en jefe de la organización guerrillera-, Ayman al-Harakihri, se encontraba oculto en un palacio en la zona residencial próxima a la Ciudad Universitaria de Madrid.

Esta información ha hecho formar un operativo de intervención inmediata para el asalto y arresto o ejecución del objetivo.

La misión, denominada “Gallinácea”, se inició al alba en la Base de Morón, “con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos”, y según comentó el ministro de Defensa Robert Fates esta mañana en su alocución explicativa en el Congreso, dos helicópteros de transporte AS-532UL “Cougar” trasladaron a las fuerzas especiales a puntos predeterminados por un estudio fotográfico previo, mientras otros dos helicópteros BO-105 de combate prestaban apoyo.

El asalto afortunadamente no ha producido víctimas mortales, ya que fruto de la perspicacia e inteligencia analítica de uno de los miembros destacados de los SEALS, se llegó a la conclusión de que los objetivos eran erróneos, pues el idioma en el que se lamentaban los sujetos torturados no parecía árabe, tras lo cual se decidió abortar dicho operativo.

Según ha trascendido de informaciones filtradas por uno de los miembros del grupo asaltante, el error pudo deberse a una creación defectuosa de los modelos de estética facial proporcionados por la misma oficina técnica que simuló el aspecto de Bin Laden mediante una fotografía de Gaspar Llamazares, y que en esta ocasión había usado como modelos al Vicepresidente Rubalcaba y a un personaje de la farándula conocido como “Pozí”.

Parece que la rocambolesca odisea militar va a obligar a varias personalidades de la administración y las finanzas a permanecer ausentes de la vida pública por una temporada, pues aunque no existe comunicación oficial, han sido filtradas también unas imágenes del lamentable estado en que han dejado a varios de los desafortunados e involuntarios actores de esta tragicomedia.

Está claro no obstante que no ha existido mala intención, y que para salvaguardar la democracia se deben asumir algunos equívocos; aunque no sabemos qué opinarán los damnificados. Esperemos que a partir de ahora se utilicen criterios más elaborados a la hora de asesinar a los responsables de las disidencias y grupos organizados y las acciones contra ellos.