Cuestión de dislexia

Libia

Acción humanitaria en España

Paco Bello para DPEH

 

Cómo de difícil se hace encontrar una explicación a todo lo que está ocurriendo. Obviamente no me refiero a entender que el egoísmo no tiene fronteras, y que la máquina interna de poseer está alimentada por una fuente ilimitada de energía oscura. No, no me refiero a eso.

Me refiero a que en un país en que gran parte de la población está demostrando públicamente su rechazo a la violencia, y que por tanto está conformado por gente pacífica y sensata, al mismo tiempo se vea esa incapacidad para crear estructuras de unión.

A nadie se le escapa ya, que hemos sido traicionados por la casta política. Ha quedado meridianamente claro que sus intereses no son los nuestros, y que esta gentuza obedece a los intereses de gente sin entrañas de los que son los perritos falderos. Pero si bien ya nos tienen acostumbrados a sus acciones, lo que está ocurriendo en Libia supera cualquier expectativa de degradación moral.

Los falsimedia muestran sin pudor su podredumbre al tiempo que sus cobayas pesebreros y paniaguados (llamados periodistas) marchan al son que marcan los tambores del ejército del “in gold we trust”, abandonando sus principios e incluso hundiéndolos en balsas de residuos orgánicos para vestírselos de nuevo sin pasar por la lavandería de almas. ¿Cómo se duerme sabiendo que con vuestras putas manipulaciones se justifica la muerte de inocentes? ¿de verdad dormís bien? ¿y vuestros hijos? ¿no vais a verlos mientras duermen para ver reflejados los cadáveres de los niños que mueren gracias a vuestro apoyo?

¿Y vosotros, estómagos agradecidos “artistas de la ceja”, qué decís? Nada, claro. Habéis hecho acto de con”s”tricción para evitar informaros de lo que estáis justificando, ¿verdad? Así es más cómodo. No vaya a ser que os quiten vuestras subvenciones y privilegios a los que tanto debéis. Muchos sabéis que sin eso os tocaría trabajar, en el caso de que alguien estuviera dispuesto a contrataros por vuestra valía, cosa le que ocurriría a muy pocos. Os aplicáis la máxima de Marx (el cómico), “estos son mis principios; si no le gustan tengo otros”.

Pero también con la bajeza humana de estos elementos se cuenta. Lo más duro es enfrentarse a la apatía incluso de los bienintencionados, que defienden la paz por principio, aunque sea sin manifestarse. Y que la defienden por pura convicción pacifista, pero con una defensa basada en los sentimientos, que si bien es meritoria, lo sería mucho más basándola en la información, y por tanto en la razón fundada.

“Gadafi es un déspota”, pero aún así no se debe intervenir si no intervenimos en los otros países en conflicto. “Es todo por el petróleo” por eso no estoy de acuerdo.

¿Os habéis preocupado de conocer la realidad de Libia?

Es fácil: entráis en páginas de información árabe, y con google translator, se puede con algo de imaginación extraer información desde los medios cercanos al conflicto. Es recomendable leer ediciones antiguas para conocer su día a día antes de estos sucesos.

Antes de que os deis cuenta, habréis descubierto un país que en nada se parece a lo que se sigue vendiendo que es. De hecho, comparando la calidad de vida de un libio o un español, perdemos por goleada. Hay un problema: no hay quien mueva a Gadafi de su poltrona… como a Juan Carlos I, rey de la buena vida. Pero con una diferencia fundamental: Gadafi se preocupa de su pueblo, y de su bienestar (además del propio).

¿Está esto bien? Pues si atendemos a ideologías y conceptos de libertad y justicia, obviamente no. Pero en cuanto se entra en comparaciones, lo que parece urgente es que se apliquen previamente las sanciones a España, y nos liberen. O para ser justos (y no del todo), que apoyen a alguna minoría étnica, pongamos a los ciudadanos gitanos, que pueden sentirse agraviados por la diferencia de oportunidades (valga como comparación aproximada). ¿Sería justo? Puede que sí, pero quizá lo apropiado fuera debatir primero otros métodos de acercamiento de posturas. No creo que la mayoría aplaudiéramos que otros países se unieran a esa minoría para bombardear Madrid y Barcelona, mientras ellos tomaban Valladolid. Y lo veríamos especialmente mal, si encima nuestra calidad de vida hasta ese momento superaba nuestras expectativas, y que una cuestión que podía haberse resuelto por la vía del diálogo, se convertía en una masacre de lo que hasta entonces era un pueblo satisfecho y feliz (no es el caso de España, pero sí de la inmensa mayoría libia).

Esto es así mucho más que lo contrario (lo que pergeñan los falsimedia), y dicho esto ¿qué podemos hacer?

Poco, muy poco. Sumarnos a alguna iniciativa de las muchas que pueblan la red, para empezar. Pero ante todo, olvidar a PSOE y PP como opción política, hacer como si jamás hubieran existido los lacayos de la transición y sus repugnantes representantes. Y tras la desintoxicación, dedicar unos minutos a nuestro futuro, y en un ejercicio de responsabilidad, estudiar con detenimiento el programa electoral de los partidos políticos restantes, y si se nos ajusta alguno, apostar por ellos.

En mi caso, mi voto irá a parar a un partido que no me convence porque le veo acercamientos al poder real que no me gustan en absoluto, pero que a tenor de sus actos ya recriminaré si se tercia. Lo que voy a valorar es lo que proponen a día de hoy, que tiempo habrá de juzgar si lo incumplen. Y creo que en justicia es lo que todos debiéramos hacer, y que espero como última esperanza que a la luz de todos los acontecimientos de la década que nos ha tocado sufrir, ocurra.

De nada vale alimentar esperanzas de revolución de las masas, eso no va a ocurrir. Vamos a bajarnos los pantalones, y procurar que nos sodomice el que la tenga más pequeña.

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Otra mirada a Libia

Entrevista a una mallorquina en Libia (toda una lección frente a los asesinos occidentales)

 

 

http://leonorenlibia.blogspot.com/


La Insurrección Egipcia

Camilo de los Milagros para DPEH


Hasta que entendimos Por Qué precisamente el sucio régimen del torturador Mubarak era el segundo receptor de dólares y armas – después de Israel – provenientes de la ultrademocracia genocida del Tío Sam: Mubarak y su entable de represión sostenían el resquebrajado equilibrio político del Magreb y el Medio Oriente como una raíz profunda (digamos, de 30 años de profundidad) sostiene un enredado árbol con muchas ramas.

La caída de Mubarak suponía pues el comienzo del huracán de rebeldía que vemos ahora en todo el Oriente. Si la revolución iniciada en Túnez no hubiese pasado a Egipto, muy probablemente no habría dejado de ser un acontecimiento local. Y haber pasado a Egipto con las consecuencias que ha tenido conjetura el comienzo de una vieja pesadilla para el Imperio Norteamericano, y en general para la “civilización” occidental: el Panarabismo y el despertar del sueño de una gran nación -que serían las naciones y pueblos árabes- tasajeada entre dos continentes y unas decenas de países que entre otras cosas tienen un pasado común, una cultura compartida, una lengua franca común, una religión mayoritariamente común, más de cien millones de hombres y mujeres morenos comúnmente pobres y – ¡lo más importante coño! – otros varios cientos de millones de barriles de petróleo enterrados bajo su territorio árido.

Egipto, donde nació justamente el nacionalismo árabe contemporáneo en la figura de Nasser a mediados del siglo XX con el deseo de unir a todos los pueblos que hablan la lengua del profeta, era importante además por ser el país árabe más poblado y el único “aliado natural” del enclave Israelí, que contrario a lo que se cree, no pasa de ser una simple base militar armada hasta los dientes, un perro de presa. El papel político y diplomático que EU no podía ejercer, por obvias razones, a través de su súbdito Israel, lo ejercía en la región el sátrapa lacayo Mubarak.

Tal efecto dominó, en el que las masas literalmente explotan por millones movidas bajo un impulso desconocido incendiando una región geográficamente más grande que Europa, sólo puede explicarse con la mezcla de tres coincidencias (¿Acaso existen las coincidencias en la historia?) que pueblan las naciones Árabes: 1– la permanencia de regímenes políticos anquilosados, represivos y dictatoriales que se subastan a las grandes potencias desde la guerra fría, a menudo intrincados en privilegios de castas, familias reales y reducidas oligarquías casi siempre ligadas al petróleo; 2– El impacto que la crisis económica europea ha tenido en las alzas de los alimentos y la caída de remesas enviadas por los inmigrantes, situación que golpea directamente las muchedumbres de desempleados y pobres del cada vez más miserable y arruinado Magreb, 3– Las maquinaciones, intrigas y trapicheos de las grandes potencias Europeas y EU para desestabilizar regimenes “hostiles”, apoyar sectores políticos leales y adueñarse de zonas estratégicas (v.gr. el Oriente de Libia y su infraestructura petrolera).

En otras palabras, mientras los millones de pobres sirven de mampara, los amos del Capital pescan en Río Revuelto. Para mencionar únicamente un caso de la pauperización del Magreb, El Cairo, esa ciudad mágica de las Mil y Una Noches y de las historias de Naguib Mahfuz, aparece en el ranking que Mike Davis hace de las urbes más pobladas y degradadas del mundo con un arrabal de algunos millones de habitantes llamado Ciudad de los Muertos, donde muchas familias viven de vender sus órganos a extranjeros, en tugurios sin servicios básicos ni agua en un país absolutamente desértico. Cómo debe presumir el lector, figurar en la clasificación de Davis es una vergüenza mayúscula, en la que también aparecen otras superpobladas ciudades miserables como Port au Prince, Kinshasa o Bombay; catálogo mundial de la pobreza y la degradación.

¿Dónde irá a parar todo este terremoto de insurrección? Muy difícil predecirlo, lo único que podemos decir es lo evidente: aunque por años o décadas las ruedas de la historia parezcan quietas y enmohecidas, la crisis incubada termina por reventar; los que sembraron vientos acaban cosechando tarde o temprano sus tempestades. Obama, como un monigote estólido, ha quedado prácticamente minusválido las primeras semanas repartiendo mentecatas e hipócritas ruedas de prensa, ante una crisis que rebasó en pocos días su capacidad de acción: cosecha los frutos del odio y la humillación que su país siembra brutalmente desde hace un siglo en el Oriente Próximo.

Bien, las casualidades no existen dice un paranoico personaje de Sábato. No será asimismo casual que la misma clasificación de la miseria en la que Mike Davis incluye El Cairo tenga dos ilustres urbes Colombianas; tampoco es pura casualidad que después del régimen de Mubarak la democracia “más estable” de Latinoamérica con sus tres cordilleras, sus dos océanos y sus crueles paramilitares sea la tercera receptora de “ayudas” militares del Tío Sam, lo que le valió el remoquete de “Israel Latinoamericano”.

Tampoco será casualidad que el posible derrumbamiento del represivo Estado Colombiano pueda marcar – como en Egipto – el comienzo del fin del dominio Norteamericano sobre nuestro continente.


Nota: No avizorar la peculiaridad entre la generalidad sería cometer un error de pupilo; un crítico nos hacía notar como buena parte del Magreb está habitado por “Bereberes” o tribus Amazigh y beduinas que no se recnonocen cómo Árabes ni hablan la lengua de Mahoma. Igual sucede en otras regiones del Oriente Próximo. Sin embargo en medio de las diferencias, las similitudes de los pueblos Árabes hacen de ellos un conglomerado cultural uniforme, base para un nacionalismo extendido como el de los Latinoamericanos, o el fallido Panafricanismo. No debe confundirse -aunque tenga hondas relaciones y similitudes- con el retrógrado integrismo islámico-musulman, proyecto político-ideológico más amplio que busca unificar a todos los creyentes en la fe musulmana, sean árabes o no.