Cuestión de dislexia

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Por qué eres así.

        Puede que no seas consciente de ello, pero tú no eres sólo tú. Se podría bromear diciendo como Ortega y Gasset que en realidad eres tú y tu circunstancia, pero sería un error basar algo así en una especie de individualidad irreal, siendo más correcto decir que eres tú y las circunstancias, entendiéndose “circunstancias” como un movimiento de aconteceres de origen plural tanto en los hechos como en lo colectivo social. Resumiendo, tú no eres tú, si alguna vez has entendido esa singularidad como algo único y no afecto o contaminado.

Somos como una partícula en un modelo de física cuántica; cualquier relación con el medio condiciona nuestro comportamiento y lo que somos excepto que hayamos estado en una urna aislados incluso de la nada. Esto no es nuevo, todos sabemos que la interacción siempre influye de alguna forma. Lo que sí es relativamente nuevo es disponer de patrones para influir en lo que queremos que sean los demás como quien dispone de un mando a distancia mágico.

Se suele recurrir para explicar este fenómeno a Goebbles y su máxima de: “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”, aunque para el caso era psicología inversa, pues él la utilizaba para desacreditar las críticas de los oprimidos. Pero sí, está demostrado empíricamente que funcionamos así o que como mínimo estamos supeditados funcionalmente a la influencia de la información reiterativa.

¿Cómo se puede afirmar tal cosa?

No es un asunto baladí, porque aunque parezca mentira hay toda una disciplina académica dedicada a ello, y es además considerada una ciencia, algo que una de sus hermanas mayores no ha logrado…

Psicología Social


La psicología social es el estudio científico de cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas son influidos por la presencia real, imaginada o implicada de otras personas.1 Según esta definición, científico refiere al método empírico de investigación. 
Los términos, pensamientos, sentimientos  y comportamientos incluyen todas las variables psicológicas que se pueden medir en un ser humano. La afirmación de que otras personas pueden ser imaginadas o implícitas sugiere que, de manera indefectible, estamos influenciados socialmente, incluso cuando:

a) No hay otros individuos presentes -como cuando vemos la televisión-, o

b) Seguimos normas culturales internalizadas.

La Psicología Social puede ser definida también como la ciencia que estudia los fenómenos sociales e intenta descubrir las leyes por las que se rige la convivencia. Investiga las organizaciones sociales y trata de establecer los patrones de comportamientos de los individuos en los grupos, los roles que desempeñan y todas las situaciones que influyen en su conducta. Todo grupo social adopta una forma de organización dictaminada por la misma sociedad con el fin de resolver más eficazmente los problemas de la subsistencia.

¿En la práctica qué aplicación útil se encuentra a esta disciplina?

Pues lo siento por los titulados en ella: pero sólo sirve para el diagnóstico y lo que es peor, la manipulación del comportamiento de la conciencia colectiva afectando al individuo desde patrones generales.

Es muy práctica, y está claramente dirigida a serlo. Los grandes estudios de mercado hacen mayor uso de ella que de la sociología; más de cómo influir y cómo crear una necesidad que de cómo adaptar un producto al interés de un grupo bajo criterios de preferencias. O dicho de otra forma: el producto es indiferente si puedo hacer que te guste o que lo necesites.

Y se hace cada día en cualquier lugar del mundo, pero la mercantil es la menos nociva de sus aplicaciones; la verdaderamente criminal, es la de considerar “producto” a la opinión.

Noam Chomsky escribió el decálogo de la manipulación, y rezaba así:

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como”dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9- REFORZAR LA AUTO-CULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo,  uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Sólo quiero ponerle un pero (y así volvemos a Goebbles y la psicología social): olvidó hablar de la reiteración infinita en la comunicación que en España podría traducirse en la práctica como la insistencia en centrar el mensaje en asuntos que mantengan el estado de la institucionalidad fundada y conformada para favorecer el statu quo.

Esto dicho en Román Paladino no es más que utilizar los medios de comunicación para CREAR la realidad centrando indefectiblemente el mensaje en PSOE y PP, en el marco de una “democracia” que no es tal, ofreciendo un aspecto de seriedad e inexorabilidad que desprecia el sentido común.

Solución: hay que tomar los medios públicos, y exigir la regulación en la concesión de licencias de los medios privados para dar entrada a informativos independientes, o de lo contrario estamos perdidos.

No centremos nuestra indignación en políticos o capitalistas, sino en aquel motor que permite que puedan seguir riéndose de nosotros. Sí o sí el vector que lo permite es el de la difusión de un mensaje que aliena a la sociedad (que nos aliena), y que hay que destruir.

A por la libertad de expresión y sentido y mensaje crítico: a por las grandes corporaciones mediáticas. No consintamos que se sigan burlando de nosotros.


Barak Obama y el realismo mágico

Camilo de los Milagros para DPEH

Que dios detrás de Dios la trama empieza,

De polvo y tiempo y sueño y agonías” Ajedrez, Jorge Luis Borges

No estarás dudando tú, que ese Osama que rima con Obama murió acribillado en una escena Hollywoodesca de película clase B hace dos semanas a media hora del corazón militar y administrativo de Pakistán, tras un operativo perfecto del cuerpo élite de las guerras de las galaxias. Ese Osama Bin Laden cuyo cadáver nunca visto, llorado ni olfateado por nadie, incorpóreo despojo mortuorio, sirvió para alimentar pececillos en los mares del Oriente por donde navegase hace siglos Simbad el Marino.

¿No te lo crees? así fue. No te creas tampoco que hubo una guerra en Irak, no, no en el 2003 –esa la vimos por TV – sino en los 90, esa guerra nunca existió, fue un simulacro, una representación. Ni murieron un millón iraquíes hace unos años. Esos misiles eran fuegos artificiales.

Tampoco creas que cayeron aplastadas las torres gemelas, de hecho nunca estuvieron allí, eran un holograma gigantesco de cien pisos, una proyección petrificada de las intangibles compañías de Wall Street que un día valen millones de millones y luego se esfuman hacia el lugar a donde van los niños muertos jamás bautizados. El mismo lugar adonde fue y de donde vino un avión terrorista que se estrelló contra el pentágono, jamás avistado ni encontrado por nadie igual que las armas de destrucción masiva de Saddam y el cadáver de Bin Laden.

¿Quién escribió el guión de esta monumental trama? El mismo de ese rescate cinematográfico, esa farsa de telenovela que sería el Jaque a la guerrilla en las selvas colombianas: el “engaño”[1] prodigioso a unos guerrilleros mansitos y sumisos que mordieron un anzuelo con estampas de la Cruz Roja Internacional y dejaron libre a la inescrupulosa Ingrid Betancur y a tres Neo-Rambos gringos que tampoco eran militares, ni combatientes, ni espías, sino inocentes padres de familia amantes de las series basura y las hamburguesas McDonald, pero un día cayeron inexplicablemente del cielo sobre la cordillera Oriental. Espías que no son espías y hamburguesas McDonald de carne que no es carne.

Ni te creas que los gringos perdieron la guerra del Vietnam ¿No te viste Rambo 3? Allí la ganan, sin bajas en sus filas.

¿Crees que existe Obama? Ese negro desteñido con maneras de tiranuelo, ese Niche de mentiras, mulato decolorado, debe ser un maniquí café claro movido por una supercomputadora perfecta enterrada kilómetros bajo tierra en algún Bunker de Oklahoma o Connecticut. El mismo lugar donde están enterradas las superbombas capaces de acabar con el planeta en un soplo. ¿Y qué? ¿Crees o no?

Si alguien supiera que Nerón ordenó el incendio de Roma mientras cantaba versos para culpabilizar y perseguir a los cristianos, si recordara el mundo que el Reichstag alemán ardió en llamas prendidas por los mismos Nazis que no tardaron un día en achacar el atentado a los comunistas, si acaso nos preguntáramos por qué no estaba ninguno de los judíos que trabajaba en las torres gemelas el día que se desplomaron, por qué los servicios secretos israelíes esperaban el suceso; ¡oh! si fuera coherente comprender porque los militares colombianos se ponen bombas a sí mismos en sus impenetrables guarniciones para luego cazar subversivos o por qué matan subversivos que después resultan no ser subversivos, tal vez comprenderíamos que ese Bin Laden de bellas barbas fue una figura de pantalla, un doble maquillado y filmado en el desierto de Nuevo México, como los astronautas yankees que sostuvieron la bandera de barras y estrellas ondeante y flamante en la Luna. Pero en la Luna, lo sabe cualquiera, no hay viento para ondear banderas. 

Tenía razón el irracional Baudrillard. Este mundo es un simulacro, una farsa de lo que ocurre, no ocurre u ocurrirá. ¿Y qué ocurre? Pues no lo sabemos ¿cuál es la frontera entre la verdad y la mentira? Ya decía bien Arundhati Roy que en el álgebra de la justicia infinita inventada por el imperialismo americano “la guerra es paz”.

Wikileaks podrá comprobar, en unos meses o años, que el verdadero Bin Laden era una figura de porcelana, o que era un viejito loco que comía las paredes de su casa de barro en Kandahar y hacía dineros de cuando en vez actuando como jefe terrorista en los reportajes de la CNN. ¿Qué importa? Quizá el huracán Katrina fue invocado por una Cabeza Mocha como la del Viento Fuerte de Miguel Ángel Asturias en venganza por los crímenes de las multinacionales bananeras. Puede que el negro desteñido Obama sea una copia inversa, un desdoblamiento maligno del espíritu haitiano poderoso del Reino de este mundo de Alejo Carpentier. ¿Será que es el antípoda de Changó el gran putas[2]? Probablemente se convierta en batracio por las noches.

Tal vez en su discurso del Nobel, Obama tenía que haber pedido que le expropiasen el premio de literatura a Gabito, el de 1982 que exaltaba el realismo mágico y la ficción extravagante latinoamericana, haberlo pedido para sí, autor inverosímil de todo este simulacro terrorista y de las más falaces de todas las verdades. Todavía podría enviar a los Navy Seals en un operativo fantasma para que sustrajesen el premio de la casa de García Márquez en la ciudad amurallada de Cartagena de Indias. O llegar con un turbante de corsario navegando una carabela, asediando la ciudad desde el mar a cañonazos. O enviar a las agencias secretas colombianas, que harían el trabajo gustosas. Celebraría en grande dando un discurso memorable desde Suecia, un discurso evidentemente, sobre la paz. Entonces, en el vuelo de regreso, el avión estallaría en mil pedazos y caería por los aires, como los personajes de Salman Rushdie, envuelto en llamas y con dos cuernos en la frente, con el color más blanco y más puro que un texano o un racista de Georgia, oliendo a pestes y excrementos, para refundar un Nuevo Orden de Maldad sobre la Tierra. Negro desteñido, autor de malas y criminales historias, pésimo actor de la sanguinaria vida real mentida mil veces por CNN y FOX NEWS, convirtiendo este planeta en el Hollywood del saqueo, la injusticia y la dominación.


[1] Ese “engaño” costó, según los propios jefes de las FARC y Wikileaks, un millón de Dólares.

[2] Changó el Gran Putas es una novela del negro colombiano Manuel Zapata Olivella, que recrea la figura mitológica del Dios africano Changó como la identidad rebelde de los negros del continente americano.


Agreden a un ciudadano que se parecía a Zapatero

Carlos Tena

Creyendo que Valladolid era Madrid, un grupo de extrema derecha que no cesaba de gritar “¡Viva la Monarquía, Viva Aznar, abajo el Barça¡” invadió la zona vallisoletana conocida como la de Los Tres Coños, y confundiendo a Agapito de las Heras, de 47 años, vendedor ambulante, con el presidente Zapatero, la emprendieron a tortazos con él ante la pasividad de algunos transeúntes y los comentarios de otros peatones que decían: “Hombre, tened cuidado que le vais a hacer daño…”.

AGAPITO DE LAS HERAS, CONVALECIENDO TRAS LA INTOLERABLE AGRESIÓN

Los energúmenos, que eran cuatro jóvenes de entre 12 y 16 años, al darse cuenta de su error levantaron al ciudadano del suelo y lo acompañaron al hospital más cercano, donde se le apreciaron ligeras contusiones y hematomas varios que no precisaron de cuidados clínicos.

Agapito guarda cama, como vemos en la instantánea lograda por Liborio Rajoyo, nuestro corresponsal en el Bierzo, que tuvo que desplazarse en burro hasta la capital castellana porque aún no le ha llegado el salario, lo que lamento profundamente. Ya que sigue allí, le hemos pedido que continúe informando sobre la campaña del PPSOE, pero disfrazado de lagarterana, no sea que le reconozcan como miembro activo de este blog y sufra agresiones como las que padeció el señor de las Heras, a quien deseamos pronta recuperación.

 Se da la circunstancia de que Agapito, ya en otra ocasión, hallándose en un bar cercano al edificio de Las Cortes, en Madrid, tomando un café y comentando la victoria del Barça sobre el Real Madrid, cerró los ojos unos segundos y en ese momento fue atacado y golpeado al grito de “¡ Que Viva Mourinhooooooooo !”, por tres jóvenes disfrazados de gays, que aquella vez le habían confundido con Mister Bean, aunque no se sabe por qué razones sus agresores odiaban al célebre actor británico Rowan Atkinson.

La foto de Liborio ha llegado a la Casa Blanca, desde donde el presidente Obama envió de inmediato un telegrama de solidaridad a su homólogo español, que decía textualmente: “Te sodizaliro contiguo, and condemanos la regresión de Alá Queda, de Munino y Mah Drihd. Demosgrasias al Senor este ano y el ano prossimo”, que ha sido entregado al Centro de Inteligencia español al objeto de certificar su procedencia.

El Blog de Carlos Tena


Los Navy Seals confunden el objetivo.

Esta pasada madrugada se ha producido uno de los episodios más bochornosos de la reciente historia militar, cuando, según un informe de la agencia de inteligencia estadounidense F.I.A. se aseguraba que, -el que hasta el asesinato de Osama Bin Laden era considerado número dos de Al-Qaeda y ahora comandante en jefe de la organización guerrillera-, Ayman al-Harakihri, se encontraba oculto en un palacio en la zona residencial próxima a la Ciudad Universitaria de Madrid.

Esta información ha hecho formar un operativo de intervención inmediata para el asalto y arresto o ejecución del objetivo.

La misión, denominada “Gallinácea”, se inició al alba en la Base de Morón, “con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos”, y según comentó el ministro de Defensa Robert Fates esta mañana en su alocución explicativa en el Congreso, dos helicópteros de transporte AS-532UL “Cougar” trasladaron a las fuerzas especiales a puntos predeterminados por un estudio fotográfico previo, mientras otros dos helicópteros BO-105 de combate prestaban apoyo.

El asalto afortunadamente no ha producido víctimas mortales, ya que fruto de la perspicacia e inteligencia analítica de uno de los miembros destacados de los SEALS, se llegó a la conclusión de que los objetivos eran erróneos, pues el idioma en el que se lamentaban los sujetos torturados no parecía árabe, tras lo cual se decidió abortar dicho operativo.

Según ha trascendido de informaciones filtradas por uno de los miembros del grupo asaltante, el error pudo deberse a una creación defectuosa de los modelos de estética facial proporcionados por la misma oficina técnica que simuló el aspecto de Bin Laden mediante una fotografía de Gaspar Llamazares, y que en esta ocasión había usado como modelos al Vicepresidente Rubalcaba y a un personaje de la farándula conocido como “Pozí”.

Parece que la rocambolesca odisea militar va a obligar a varias personalidades de la administración y las finanzas a permanecer ausentes de la vida pública por una temporada, pues aunque no existe comunicación oficial, han sido filtradas también unas imágenes del lamentable estado en que han dejado a varios de los desafortunados e involuntarios actores de esta tragicomedia.

Está claro no obstante que no ha existido mala intención, y que para salvaguardar la democracia se deben asumir algunos equívocos; aunque no sabemos qué opinarán los damnificados. Esperemos que a partir de ahora se utilicen criterios más elaborados a la hora de asesinar a los responsables de las disidencias y grupos organizados y las acciones contra ellos.


El Día de los Mendigos

Camilo de los Milagros para DPEH

Como un Califa del Bagdad de las Mil y Una Noches, gran Harún Al-Raschid comendador de los creyentes, YO también he de disfrazarme de mendigo para arrastrarme por la ciudad en sus pasadizos más pestíferos y repugnantes, para untarme en las grescas de las prostitutas y en los mercados ilegales de armas, oro robado, desperdicios o sustancias mágicas. Para escuchar el susurro de la muchedumbre, las conversaciones de los estibadores y los cantos de sucios rapazuelos, decía mi padre mientras se ataviaba los peores jirones de la casa, dispuesto a meterse por las zonas más degradadas de la ciudad.

-Tratando de persuadirle anoté que nada original podía haber en ello: igual hizo un sultán Otomano hace siglos, anécdota de la cual Pamuk extrae la misma historia trillada de todas sus novelas sobre la suplantación y la crisis de identidad. Un periodista alemán (Günter Wallraff, “Cabeza de Turco”) se hizo pasar por inmigrante para conocer en carne propia la humillación; el gitano Tony Gatlif hizo una película para recordar sus años de niño pordiosero en Paris basándose en la novela de LeClezio (“Mondo”) y algún españolete anónimo productor de basuras best seller, se disfrazó de árabe (Antonio Salas, “el palestino”) queriendo “descubrir” las redes “terroristas” en América Latina-

Imposible persuadirle. Mi padre, más terco que una mula antioqueña, porfió en salir disfrazado de mendigo. Así que, ¡Arre Mula!, emprendimos nuestra alucinante aventura.

Bajo los puentes de una vía por donde pasara un ferrocarril nos topamos el mercado de los desechos y desechables. Allí se cotiza diariamente el precio de las chatarras, del cobre hurtado y de todo tipo de materiales inútiles y desperdicios que han de encontrar compradores y vendedores tras curiosas negociaciones. Centenares de seres (¿humanos?) malolientes adquieren por ínfimas monedas culitos de muñeca, prendas raídas, televisores sin pantalla, pelotas reventadas o platos quebrados que habrán de tener algún uso en sus vidas y alegrías. Mi padre, en una transacción evidentemente desventajosa, dio rienda a su manía de colectar discos viejos y se compró un L.P. averiado de Troilo con Piazolla por $1.000. También una edición del Quijote sin la mitad de las páginas por $500.

Únicamente con un aumento  en el valor del hierro en China o el desplome de cualquier mina de cobre en el desierto de Atacama y en este peculiar sitio los precios subirán hasta el cielo mientras decenas de hampones sin oficio se lanzarán a desvalijar la ciudad con consecuencias nefastas para su funcionamiento. En un rincón cochino de basuras y cagadas de perro reposa oxidada una enorme rueda Pelton, tres metros de diámetro, capaz de generar cargas electrizantes de energía.

Un hombre con la cara pegada a los huesos del cráneo ofrece públicamente cigarros de una sustancia que no es Tabaco por la módica suma de $1.000 (0.40 Euros, incomparable ventaja comparativa favorable a la exportación) y más allá algunos respetables se prestan a conducir el interesado a un sótano húmedo donde podrá comprar granadas, munición y fusiles AK-47. Primera gresca de prostitutas: se amenazan con puñales y se gritan zorras a sí mismas, entre todas y a nosotros. Vámonos, me dice papá.

Al paso alguno comenta bajo sus bigotes amarillosos que segar la vida de un semejante vale nada más que $100.000. Menos que una matrícula en la universidad o unos Nike auténticos Made in Vietnam. Tanto como un cachivache electrónico última generación.

Por la vía más tradicional de la ciudad irrumpimos todos los cafetines, los restaurantes y billares. Nos sacan a estrujones de la mayoría. “Esto acabará mal” pienso. En uno la gente mira fascinada por TV el regreso del Mesías  que porta un sombrero aguadeño y aprovechamos el descuido para sustraer una billetera. No hay dinero en ella, sólo facturas sin pagar y boletas de prendería. Y una estampita de la virgen de Guadalupe, que nos cobije en su eterna misericordia.

Levanto mi camisa mugrienta para mostrar una hipotética cicatriz de una cirugía impagable, con ello hacemos algunas monedas. “Dios le bendiga, La virgen la proteja, El señor se lo pague”. Algunos de mis antiguos maestros de secundaria no me reconocen y rehúsan mis ofrecimientos para que limpie escrupulosamente sus zapatos de cuero falso. Uno me brinda un cigarrillo, este sí de Tabaco, pero como casi me echan del colegio por fumar siento una vergüenza propia y ajena indescriptible.

Mi padre se ve obligado a recibir solicito las sobras de una señora gorda y grasienta que se ha dejado mordisqueado y baboseado el pan por todos sus costados. La señora no se va hasta que se lo coma, “No lo vaya a cambiar por vicio”. Comé papá, tirar la comida es pecado. No hay hambre más terrible que la del mendigo.

Creí ver la figura minúscula de mi abuelito fallecido, tan borrachín, que portaba fanegadas de monedas para repartir entre los harapientos pordioseros y los nietos, confiando que ello le daría la absolución eterna. Gran Comendador de los Creyentes: Alá tenga en su gloria a mis sabios y difuntos abuelitos.

Nos duelen las articulaciones. La policía nos ha zurrado y calentado las nalgas a golpes al interior de una comisaría. Dicen que fuimos nosotros los que quitamos el reloj de oro y diamantes a un prestigioso usurero que además es columnista de periódico. “El ya había atracado un hermano mío” dice mi padre “prestándole al 3% mensual”. Esto se les va hondo, han dicho los polis tras un puntapié. En un callejón ciego, el reloj hurtado está cotizándose con regateos y marrullerías por viejitos desagradables de sombrerito, zurriago y poncho que transan mutuamente relojes dañados, deudas y comisiones sobre negocios ajenos.

Nos arrojan al asfalto a medianoche, luego de unas horas de calabozo. Ahora papá ya no quiere ser pordiosero, porque en las noches fumigan mendigos como cucarachas a ráfagas de 9 milímetros. Quizá por eso las visiones comunes de los pordioseros recuerdan siempre estatuas petrificadas, cadáveres, monumentos a la pobreza inmóviles en medio del asfalto, tendidos rígidos mientras el vértigo urbano chorrea imparable por doquier.

Dormimos a la sombra de un cajero automático, con un zombi sin dientes que carbura polvo de ladrillo y habla cinco idiomas a la perfección y una hija de buen apellido que extravió el rumbo. Digo, con lo que queda de lo que fue la hija, y lo que quedaba de su apellido. No hay una noche más fría que la de los mendigos. El ruido infernal de los camiones y buses que pasan a 100 por hora, el hedor de los charcos de aceite y mugre, la mirada vaporosa de las alcantarillas abiertas como sexos vergonzantes, las luces fantásticas de los anuncios, el rumor en lontananza de las discotecas, el conversar de los chandosos sin dueño ni raza, me recuerdan que vivo en una ciudad: género particular de organización humana donde cada elemento cumple un fin determinado ajeno a sus intenciones o deseos, como en los más complejos entornos naturales. Por ello somos Civilizados, habitantes de la Civitas.

Sueño con LeClezio y su niño mugroso que mira la luna y habla con las estatuas de los parques, veo el gitano Gatlif y sus personajes desarraigados, errantes y humillados, y pienso en ese sultán Otomano que discurría en traje de limosnero por las calles de la hermosa Estambul escuchando las conversaciones de la gente sobre su ciudad, sus palacios y sobre él, su gobernante incógnito que oye el rumor de los bazares y la brisa del Bósforo.

Las campanadas de la Semana Santa, cierto tufillo a incienso y rastrojos quemados dan principio a una romería que nos trae a la luz nuevamente, resucitando la cristiana costumbre milenaria de fungir cual buenos samaritanos y ayudar al prójimo, es decir a nosotros: una recua de menesterosos y purulentos indigentes pregonamos nuestras dolencias en la plaza pública y los pórticos de las iglesias implorando el divino perdón, ante la indolencia general. Nos iba a tocar en suerte ejercer, al trepar el sol, una función crucial en la finalidad de las ciudades contemporáneas: la pulcra limpieza de los parabrisas de los coches, habitantes de mayor categoría dentro de la urbe.

Lo veis, también me disfrazaré de mendigo, como en los relatos de Sherezada y las novelas de Pamuk y las pesadillas de mi padre. Sabréis así qué es en verdad la vida, cuál es su sinsentido, su peso, su sabor áspero, su textura hiriente. Bajo un semáforo en rojo y esmerándome en ponerle el brillo que mi existencia nunca tuvo ni tendrá a un parabrisas suntuoso, vislumbré el semblante de las arribistas y edulcoradas hermanas de mi padre – ellas no nos reconocieron – escupiéndonos alguna humillación.

Narra un antiguo proverbio persa que la muerte es la más grande justiciera, fustiga tanto al rey como al mendigo. Si así fuese los soberanos no se disfrazarían para trasegar por la ciudad. Diré por tanto como el poeta Nazim Hikmet: Para que la muerte sea justa, ha de ser justa la vida.

También he sido rey o mendigo.


El primer poder

Quisiera que esto que voy a intentar estructurar tuviera algún valor; que sirviera de algo. Porque se nos están acabando las oportunidades de reflotar y embellecer aquello que otros crearon y que por momentos pareció tener algún futuro.

Puede que no nos queramos mover ni implicar en nada, soñando que eso que a los demás les está ocurriendo no nos va a ocurrir a nosotros, que por alguna razón somos tan especiales como para que las reformas laborales, de pensiones, de sanidad, impositivas, educativas, y otras, no nos afecten. O quizá pensamos que como somos independientes, no nos afectará la crisis que sí afecte a todos nuestros conciudadanos, o que somos muy mayores y ya poco nos puede afectar (si no tenemos familia es un planteamiento egoísta pero válido). Puede que incluso no tengamos opinión en lo que se refiere a las relaciones exteriores de nuestro país, o que no nos sintamos responsables de las muertes que produzca nuestro ejército. Tampoco nos afecta.

Todos sabemos que sí que nos afecta, otra cosa es que nos hayan incapacitado para asumir responsabilidades, o que no sepamos qué causa o movilización apoyar en la que nuestro mayor o menor esfuerzo esté bien invertido.

Parece poco provechoso apostar por temas puntuales y que afectan a un grupo concreto, y ciertamente en esos casos es verdad que aunque en el futuro pudiera afectarnos no haber ofrecido nuestro soporte, es una apuesta arriesgada jugar con nuestro escaso y necesario tiempo libre. Quizá con otros directamente no estemos de acuerdo. Pero hay uno que nos afecta a todos por igual: la información.

Voluntariamente, hasta en el lugar más recóndito del mundo, hemos ido adquiriendo e instalando el altavoz audiovisual que dicta los pasos y modas a seguir en todas las sociedades en cada uno de nuestros hogares. No en vano se conoce a esta época como la de la Sociedad de la Información.

Hemos abandonado el templo y altar desde el que cada domingo se marcaban las directrices conductuales, por una pléyade de neopárrocos a sueldo de las corporaciones y factorías de opinión. Y hemos multiplicado exponencialmente la capacidad de penetración y la facilidad de difusión del mensaje.

Es un bombardeo masivo e inmisericorde de adoctrinamiento de la modernidad cívica, desde donde se crean filias y fobias interesadas, y no solo con sermones, sino desde los espacios más inocentes, donde nos muestran cómo y dónde viven aquellos que son como nosotros y también los que son “mejores” y “peores”, para que nunca olvidemos que si se siguen las reglas podemos alcanzar el cielo, y si las rompemos… el infierno.

¿Pero quién decide los contenidos? Obviamente los dueños de esas corporaciones, que son a su vez garantes de su negocio y el modelo de Estado que lo sustenta.

¿Y las televisiones públicas? Es sencillo… si uno comprueba la porción de cuota de pantalla que dominan las cadenas privadas, podrá deducir que tienen poder para poner y quitar gobiernos manipulando a la población en contra o favor del que convenga. Por tanto el gobernante que quiera permanecer en su posición sabe que debe mantener ese statu quo de inacción fomentando el desinterés en las zonas donde existan esos grupos privados*.

Se discutió durante mucho tiempo si la programación que se ofrecía era la que la gente demandaba, o eran ellos mismos los que generaban la demanda. Parece que hoy día sólo es necesario echar un vistazo a cualquier dossier de mercadotecnia para comprobar que la televisión no es ajena al mercadeo.

Eso no quiere decir que una importante parte de la población no apreciara un cambio o incluso una reforma completa del modelo actual de contenidos. Hay que recordar que en 2008 el primer debate entre los dos máximos candidatos para alcanzar la Presidencia del Gobierno (una manipulación más), José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, logró reunir una audiencia media superior a los trece millones de telespectadores y una cuota de pantalla del 59,1%. y más de doce millones de ciudadanos estuvieron pendientes al menos un minuto del debate emitido por Antena 3 entre los número dos del PSOE y del PP al Congreso por Madrid, Pedro Solbes y Manuel Pizarro.

Imaginemos que en lugar de debates preparados, partidistas y absolutamente pactados, tomásemos por metafórico asalto nuestro derecho a elegir el tipo de información, sentásemos unas horas al mes a representantes del gobierno de turno frente a personas no condicionadas ni laboral ni económicamente por ningún grupo de poder, y pudiésemos presenciar un careo sin paños calientes… ¿de qué cuota de pantalla estaríamos hablando? ¿cuánta información que silencian los medios pasaría al dominio público? ¿cómo cambiaría eso la relación de la administración con la ciudadanía? ¿qué consecuencias tendría romper la hegemonía del pensamiento único? ¿tomarían las mismas medidas si tuvieran que dar cuenta pública de sus actos con regularidad frente a personas independientes?

¿Está muy bien verdad? Pues sólo hay que pedirlo incansablemente y en masa, y debemos lograr que todas las voces de los librepensadores con poder de difusión mayor o menor se centren en este proyecto concreto, pero sin disputas ni fisuras. Si todos nos implicamos de forma unánime seguro que valoran conceder algo tan justo y pacífico como fomentar el diálogo en previsión de males mayores si se niegan.

Si no adoptamos medidas y nos concentramos en un proyecto viable y concreto, seguiremos perdidos en nuestras atomizadas reivindicaciones y denuncias particulares y anónimas. Esas que jamás existirán porque lo que no aparece en los grandes medios, no existe excepto para un grupo casi numéricamente invariable y cíclico que sigue enquistado en la alterinformación queriendo cambiar el mundo sin llegar al mundo. Y así agotaremos nuestras fuerzas, que no son infinitas, mientras llegan otros que continúen nuestro calvario partiendo de cero.


Democra… ¿qué?

Dice el Diccionario de la R.A.E. Lo siguiente:

democracia.

(Del gr. d?µ???at?a).

1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

Y según la enciclopedia Wikipedia:

Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la “totalidad” de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.

La definición no tiene trampa si nos centramos en su objeto.

¿Una sociedad en la que existan las elecciones y estas se celebren cada 40 años es una democracia? ¿no parece muy “democrático” , verdad? ¿y cada 4 es más democrático? ¿se adapta esto a la esencia de la definición de democracia o sólo a lo accesorio?

¿Una sociedad en la que el Jefe del Estado y Capitán General del ejército de la nación no haya sido elegido, y que además sea considerado inalienable e irresponsable ante la ley, tampoco? ¿no?

Artículo 56.

El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado Español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las Leyes.

Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.

La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65,2.

Y por qué digo que no ha sido elegido…

Es muy sencillo.

El miércoles 6 de diciembre de 1978 se celebró en España el referéndum por el cuál se planteaba a los españoles la aprobación o no de la nueva Constitución española de 1978 aprobada en las Cortes. La pregunta planteada fue “¿Aprueba el Proyecto de Constitución?”. El resultado final fue la aprobación del proyecto constituyente, al recibir el apoyo del 88,54 por ciento de los votantes. Teniendo en cuenta que al referendo acudieron a votar el 67,11 por ciento de los electores, el apoyo total de los censados al proyecto constitucional fue del 58,97%.

Dejando aparte el condicionamiento positivo que hubiera podido darse en un pueblo que salía de una dictadura de 40 años, la legitimidad que pueda tener una Constitución que fue rechazada por varios territorios, que tuvo más grupos políticos en contra que a favor, el posicionamiento favorable del mayor (y único) medio masivo de comunicación audiovisual (RTVE), el carácter consultivo y no vinculante de aquel “referéndum”… lo que se puede decir sin lugar a dudas, pues es un hecho: es que ningún ciudadano menor de 51 años ha tenido oportunidad de pronunciarse al respecto.

Y si no hemos podido elegir al Jefe del Estado (que es el jefe del ejército), ¿se cumple el sentido básico del término “democracia”?

Pero vayamos más allá.

Supongamos que no existe la figura inalienable, irresponsable y no sujeta a elección del monarca. ¿Si no podemos como ciudadanos cuestionar las decisiones políticas del gobierno durante toda una legislatura, se cumple con el precepto de democracia?

Pues en España se dan ambos casos, ni podemos elegir al Jefe del Estado, ni disponemos de herramientas legales para cuestionar o abortar las decisiones aprobadas durante el periodo legislativo.

¿Democracia en España? Que se dejen de bromas. Y a nosotros nos toca empezar a tomar las riendas de nuestra vida: especialmente a todos los menores de 51 años que jamás hemos podido decidir sobre qué modelo de Estado queremos.

Pero para ello hemos de recuperar la imparcialidad en los medios de comunicación públicos (que son nuestros) exigiendo lo que sí recoge esa constitución que la mayoría no elegimos en su artículo 20.

A firmar por nuestra soberanía:

Iniciativa Debate