Cuestión de dislexia

Archivo para marzo, 2011

¡Hinca el Pié, Sefardita!

Camilo de los Milagros para DPEH

Tío Bernardo aunque hijo del tatarabuelo Hipólito, que era un analfabeta con tierra entre las uñas, se pasó media vida buscándole abolengo a su sonoro apellido Hincapié. “Debe provenir de algún hidalgo peninsular, cualquier antiguo noble castellano” soñaba el tío Bernardo que nació en un terruño cerca a las montañas de Santuario, al cerro Tatamá, donde hay dantas con venados y jaguares en vez de ovejas y cabras; matas de café en cambio nada de olivares hispánicos.

El asunto se rastrea como toda genealogía, yéndose hacia atrás en los antepasados. El padre de Bernardo y del bisabuelo Gerardo – Lolo le decíamos – era Hipólito Hincapié, un tremendo montañero[1] que salió de Támesis, pequeño poblado en el suroeste de Antioquia a fines del XIX con otro hermano suyo. Dos hermanos Hincapié casados con dos hermanas de apellido Montes. Con una mano delante y otra detrás cargaron una recua de mulas, tumbaron selva en la cordillera occidental colombiana para hacerse a una hacienda cafetera muy próspera que bautizaron San Rafael. De eso más de un siglo. “Esos daguerrotipos del viejo Hipólito parecen más de un tozudo campesino iletrado que de un hidalgo” dije yo. “Calle la boca hijo” sentenció entonces la abuela que prosiguió su cuento: tío Bernardo conoció que la casta negociante de los Hincapié se había regado por las montañas cafeteras desde su origen en el pueblo de Támesis, así como la raza vil de los Ochoa viene de otro pueblo cercano llamado Jardín.

Entre archivos e indagaciones, búsquedas y averiguaciones de años, el tío Bernardo colmató un baúl antiguo completo de papeles, actas bautismales, crónicas y documentos putrefactos masticados de las ratas y la humedad del trópico. ¡Vean lo que descubrí! decía cada que aparecía alguna novedad. Hasta que un día misteriosamente no jodió más con el asunto y decidió sumergirlo en el olvido y la decepción.

– ¿Pero que descubrió el tío Bernardo para decepcionarse, abuelita?

– El tío Bernardo descubrió que habían orinado encima del tronco del árbol genealógico, porque el primer Hincapié que pisó América fue un judío Sefardita que huía de las persecuciones desatadas por los reyes católicos después de la expulsión de los moros.

– ¿Un judío Sefara Qué?

– ¡Sefardita hijo! o Sefardí. La rama de judíos más numerosa del Occidente de Europa y los Balcanes, de los que parece había muchos en España[2].

Con que por ahí es la cosa, me dije. Comprendí porque el primo Jaimito Hincapié (hijo de Martín que también era hijo de Hipólito) se hizo millonario a pesar de haber sido pobre cuando niño, a pesar de haber quedado huérfano durante la violencia y haber sido casi igual de iletrado que su abuelo Hipólito. ¡Qué destino el de esta América mestiza, ser el basurero de todo lo que cayó de Europa, además la prisión gigantesca de los negros africanos y la tumba de los indios antes soberanos!

– Lo que pasó fue que el primer Hincapié se casó con la hija de un cacique indio en la costa Caribe, recién desembarcado a la Nueva Granada, y como él no era capaz de pronunciar el apellido de ella, ni ella el de él, entonces quedó Hincapié, que era lo que más sonaba al de él o al de ella, al fin qué más da. Por eso Oscar mi hijo menor es tan buen negociante, porque llevamos sangre de judíos.

El tío Bernardo, como perfecto antioqueño, no quería ser descendiente de indios. Menos de judíos perseguidos, sino de caballeros castizos. Que iluso. Me aterré tan sólo de examinar la desierta posibilidad que en cambio podríamos ser como los Rothschild, esa ralea mezquina de banqueros y usureros dueños del mundo.

A pesar de todo, mi abuela no alcanzó antes de morir a dimensionar las implicaciones de llevar un apellido mestizo estrictamente americano, apellido que nació en la confusión de elementos tan disímiles como el nombre del judío fugitivo y del cacique indio. Lo único que pensaba era que los judíos son malos porque vendieron a Cristo; “pero Cristo era un Judío más, abuela”, “¡peor, Igual lo vendieron!”. Tamaño problema conceptual: pensar en buenos cristianos antes de Cristo.

Estas implicaciones nos dicen que somos otra condición diferente de Europa, sin embargo lustros pasaron desde que no somos la América indígena con que tropezaron por casualidad hace cinco siglos los europeos. Una especie nueva, un género autóctono con retazos de todo, con tantas y tantas sobras del viejo mundo. ¡Y Simón Bolívar pensaba ingenuo que éste basurero sería la “esperanza” del universo!

Cualquier intento de comprender el futuro de los pueblos americanos parte del comienzo de comprender su pasado. Sin idealizaciones, sin mistificaciones, eludiendo lugares comunes, petrificados ídolos de plazoleta que mienten sobre nuestra realidad. La unilateralidad indigenista, a veces fruto del desconocimiento de las propias culturas originarias, puede ser tan sesgada como aquella devoción ciega y enfermiza hacia Occidente que han profesado durante siglos nuestras clases dominantes.

Como los turcos que se sienten desgarrados entre dos continentes, a la mitad del atávico Oriente misterioso y el Occidente racional, nosotros nos observamos ante un espejo roto en minúsculos pedazos, con pocas claridades sobre nuestra esencia. Puede entonces que nuestra identidad sea la incertidumbre y la contingencia, precisamente esa indefinición formidable y dispersa, esa fragmentación de tantos trozos opuestos ligeramente unidos por el azar histórico del devenir americano: un continente que quedó a medias en todo.

Claro que además hay otras implicaciones de esta genealogía Hincapié: linaje espurio del Sefardita fugitivo, que hizo del bonachón y toma trago Jaimito Hincapié un millonario, de mi tío Osquitar un sagaz negociante y a mí, con esta cara de mártir Palestino que luzco, me condujo a enamorarme hace años sin remedio de otra judía errante, de ojos penetrantes y sonrisa cautivadora, no obstante ese cuento creo que no lo alcanzo a confesar…

FOTOS: 1- El tío Osquitar A. Hincapié, 2- los tatarabuelos Hipólito Hincapié y María Engracia Montes, 3- Jaimito Hincapié, 4- los bisabuelos Adela Loaiza y Gerardo Hincapié, y la abuela Melba Hincapié. Nótese la recurrencia en los ojos rasgados (herencia de la india) y en la nariz de Judío (herencia del Sefardita)

 


[1] Montañero no es alpinista. Significa venido de lo más profundo de la montaña, es decir, del subdesarrollo, del atraso, de la ruralidad aplastante: Montañero, aldeano, labriego.

[2] La mayoría de Sefarditas que no adoptaron el cristianismo emigraron tras las persecuciones en España: algunos hacia América pero en un porcentaje mayoritario hacia los Balcanes, el Norte de África y el Oriente Próximo. Gracias a ello en algunas zonas del Oriente y de los Balcanes se cultivó hasta el siglo XIX una variante particular de la lengua española: El Judeoespañol o Ladino, lengua que creo debe estar en desuso hoy día.

 

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Iniciativa Debate, un proyecto esperanzador

Llevamos unos meses en los que aparecen sin cesar movimientos ciudadanos reclamando los asuntos más variopintos al calor de la hoguera en que se ha convertido el país. Todos tienen sus motivos, y todos parecen justos a sus promotores, y probablemente lo parecieran a mucha más gente si tuvieran la oportunidad de conocer su existencia.

Desde cuestiones político-sociales hasta defensa del mundo animal, pasando por algunas inclasificables y acabando en cualquier inquietud que reúne a un grupo de personas que la comparten.

Se asocian, recogen firmas y/o adhesiones, e intentan llegar al máximo número de ciudadanos. Suelen dejarse todo el empeño en recoger algún fruto de todo ese esfuerzo y dedicación, pero en el mejor de los casos, consiguen que un diario de tirada nacional se haga eco y dedique un artículo que nunca está en portada.

Otros, con mayor ingenuidad, intentan utilizar la vía legal para alcanzar su meta. Debe ser que no conocen todos los impedimentos que se establecieron en esa maravillosa Constitución de la transición (¿transición a qué?) en cuanto a la iniciativa popular. Os dejo un enlace al item de wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Iniciativa_popular

En él se deja claro que la 87.3 es una Ley de escaparate, y poco más. Tan útil como unos pantalones de madera.

Al final, nos encontramos con un numero muy alto de ciudadanos que reclaman un no menos enorme montón de cuestiones, pero nadie trata la fundamental excepto una:

Tomado del propio blog de la iniciativa:

¿Qué es Iniciativa Debate?

Es un proyecto que aspira a convertirse en una realidad, donde el ciudadano además de libertad de expresión, tenga derecho a ser escuchado, y a cuestionar el modelo de sociedad y las decisiones que adoptan los administradores de esta sociedad. Queremos iniciar la evolución de la democracia, en un momento en que los medios técnicos de comunicación facilitan y posibilitan dicha evolución.

Creemos que esta propuesta asiste las aspiraciones de todas las iniciativas que existen en este momento sin importar la ideología (en caso de existir) de cada una de ellas, pues abriría la posibilidad de su difusión y el conocimiento de su existencia a la práctica totalidad de la población.

Lo que pide, eso a lo que aspira esta iniciativa es lo fundamental… acceso oral al poder, o mejor, acceso al ciudadano (el verdadero poder). Contraste de ideas en vivo y en directo frente a los representantes públicos (esos que se reúnen con banqueros y gerifaltes pero no con el ciudadano).

Sin esto, el resto de proyectos no son nada excepto a base de enormes sumas de dinero para comprar ese acceso. Y los que piden algo es porque no pueden comprarlo (con dinero se compra todo y no hace falta pedir nada).

Parece mentira que los promotores de otras iniciativas no se hayan dado cuenta de que uniéndose crean las condiciones para que las suyas tengan éxito.

Una sociedad absolutamente dividida en “qué hay de lo mío”, no concibe que el apoyo y la unión convierten lo suyo en lo de todos si hay organización.

Habrá que ir recordándolo proyecto por proyecto, pues si se logra la unión necesaria, esta idea puede cambiar la fisonomía social de este país.

De momento la iniciativa ha conseguido que algunos medios independientes se fijen, aunque no con demasiado ímpetu:

http://www.rebelion.org/apartado.php?id=36 (24-01-2011)

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article23521

http://www.lavozdelacalle.es/noticia/95/En-Espa%C3%B1a/iniciativa-ciudadana-quiere-abrir-debate-pol%C3%ADtico-cr%C3%ADtica.html (en este caso no puede haber queja, porque se ha inaugurado, ni más ni menos, la edición digital)

http://www.kaosenlared.net/noticia/gadafi-trinilateral-jimenez-halitosis-politica

Hay bastantes más, pero valga como ejemplo. Además de algunos blogs con éxito de audiencia, y la mención de algunos personajes públicos de mayor o menor relevancia.

El caso es que con esto o sin esto, tiene 55.000 visitas en 2 meses, y más de 5.500 adhesiones. Habría que pensar en cuántas tendría si El País, Público, El Mundo, o… le dedicaran un espacio fijo. Si en lugar de cuñas para autopublicidad en los medios públicos, se utilizaran para su difusión. Si como digo, las muchas iniciativas dispersas pidieran la adhesión de sus socios en este además de en su propia reivindicación.

Vamos alzando nuestro “hilillo” cada uno por un lado, en lugar de exigir primero tener VOZ. Y no parece que exista ninguna noticia de mayor relevancia que el hecho de que los ciudadanos se hayan unido (o estén pidiendo unión) para reclamar audiencia pública periódica y retransmitida con los gobernantes para exponer ante todos aquellos problemas e inquietudes que nos afectan.

Vamos a desearle toda la fortuna del mundo a la iniciativa, porque su suerte y la de todos corren paralelas.

http://iniciativadebate.wordpress.com/

Y un Powerpoint para distribuir por correo:

http://iniciativadebate.files.wordpress.com/2011/01/iniciativa-debate-publico.pps


Acción humanitaria en España

Paco Bello para DPEH

 

Cómo de difícil se hace encontrar una explicación a todo lo que está ocurriendo. Obviamente no me refiero a entender que el egoísmo no tiene fronteras, y que la máquina interna de poseer está alimentada por una fuente ilimitada de energía oscura. No, no me refiero a eso.

Me refiero a que en un país en que gran parte de la población está demostrando públicamente su rechazo a la violencia, y que por tanto está conformado por gente pacífica y sensata, al mismo tiempo se vea esa incapacidad para crear estructuras de unión.

A nadie se le escapa ya, que hemos sido traicionados por la casta política. Ha quedado meridianamente claro que sus intereses no son los nuestros, y que esta gentuza obedece a los intereses de gente sin entrañas de los que son los perritos falderos. Pero si bien ya nos tienen acostumbrados a sus acciones, lo que está ocurriendo en Libia supera cualquier expectativa de degradación moral.

Los falsimedia muestran sin pudor su podredumbre al tiempo que sus cobayas pesebreros y paniaguados (llamados periodistas) marchan al son que marcan los tambores del ejército del “in gold we trust”, abandonando sus principios e incluso hundiéndolos en balsas de residuos orgánicos para vestírselos de nuevo sin pasar por la lavandería de almas. ¿Cómo se duerme sabiendo que con vuestras putas manipulaciones se justifica la muerte de inocentes? ¿de verdad dormís bien? ¿y vuestros hijos? ¿no vais a verlos mientras duermen para ver reflejados los cadáveres de los niños que mueren gracias a vuestro apoyo?

¿Y vosotros, estómagos agradecidos “artistas de la ceja”, qué decís? Nada, claro. Habéis hecho acto de con”s”tricción para evitar informaros de lo que estáis justificando, ¿verdad? Así es más cómodo. No vaya a ser que os quiten vuestras subvenciones y privilegios a los que tanto debéis. Muchos sabéis que sin eso os tocaría trabajar, en el caso de que alguien estuviera dispuesto a contrataros por vuestra valía, cosa le que ocurriría a muy pocos. Os aplicáis la máxima de Marx (el cómico), “estos son mis principios; si no le gustan tengo otros”.

Pero también con la bajeza humana de estos elementos se cuenta. Lo más duro es enfrentarse a la apatía incluso de los bienintencionados, que defienden la paz por principio, aunque sea sin manifestarse. Y que la defienden por pura convicción pacifista, pero con una defensa basada en los sentimientos, que si bien es meritoria, lo sería mucho más basándola en la información, y por tanto en la razón fundada.

“Gadafi es un déspota”, pero aún así no se debe intervenir si no intervenimos en los otros países en conflicto. “Es todo por el petróleo” por eso no estoy de acuerdo.

¿Os habéis preocupado de conocer la realidad de Libia?

Es fácil: entráis en páginas de información árabe, y con google translator, se puede con algo de imaginación extraer información desde los medios cercanos al conflicto. Es recomendable leer ediciones antiguas para conocer su día a día antes de estos sucesos.

Antes de que os deis cuenta, habréis descubierto un país que en nada se parece a lo que se sigue vendiendo que es. De hecho, comparando la calidad de vida de un libio o un español, perdemos por goleada. Hay un problema: no hay quien mueva a Gadafi de su poltrona… como a Juan Carlos I, rey de la buena vida. Pero con una diferencia fundamental: Gadafi se preocupa de su pueblo, y de su bienestar (además del propio).

¿Está esto bien? Pues si atendemos a ideologías y conceptos de libertad y justicia, obviamente no. Pero en cuanto se entra en comparaciones, lo que parece urgente es que se apliquen previamente las sanciones a España, y nos liberen. O para ser justos (y no del todo), que apoyen a alguna minoría étnica, pongamos a los ciudadanos gitanos, que pueden sentirse agraviados por la diferencia de oportunidades (valga como comparación aproximada). ¿Sería justo? Puede que sí, pero quizá lo apropiado fuera debatir primero otros métodos de acercamiento de posturas. No creo que la mayoría aplaudiéramos que otros países se unieran a esa minoría para bombardear Madrid y Barcelona, mientras ellos tomaban Valladolid. Y lo veríamos especialmente mal, si encima nuestra calidad de vida hasta ese momento superaba nuestras expectativas, y que una cuestión que podía haberse resuelto por la vía del diálogo, se convertía en una masacre de lo que hasta entonces era un pueblo satisfecho y feliz (no es el caso de España, pero sí de la inmensa mayoría libia).

Esto es así mucho más que lo contrario (lo que pergeñan los falsimedia), y dicho esto ¿qué podemos hacer?

Poco, muy poco. Sumarnos a alguna iniciativa de las muchas que pueblan la red, para empezar. Pero ante todo, olvidar a PSOE y PP como opción política, hacer como si jamás hubieran existido los lacayos de la transición y sus repugnantes representantes. Y tras la desintoxicación, dedicar unos minutos a nuestro futuro, y en un ejercicio de responsabilidad, estudiar con detenimiento el programa electoral de los partidos políticos restantes, y si se nos ajusta alguno, apostar por ellos.

En mi caso, mi voto irá a parar a un partido que no me convence porque le veo acercamientos al poder real que no me gustan en absoluto, pero que a tenor de sus actos ya recriminaré si se tercia. Lo que voy a valorar es lo que proponen a día de hoy, que tiempo habrá de juzgar si lo incumplen. Y creo que en justicia es lo que todos debiéramos hacer, y que espero como última esperanza que a la luz de todos los acontecimientos de la década que nos ha tocado sufrir, ocurra.

De nada vale alimentar esperanzas de revolución de las masas, eso no va a ocurrir. Vamos a bajarnos los pantalones, y procurar que nos sodomice el que la tenga más pequeña.


Otra mirada a Libia

Entrevista a una mallorquina en Libia (toda una lección frente a los asesinos occidentales)

 

 

http://leonorenlibia.blogspot.com/


La Insurrección Egipcia

Camilo de los Milagros para DPEH


Hasta que entendimos Por Qué precisamente el sucio régimen del torturador Mubarak era el segundo receptor de dólares y armas – después de Israel – provenientes de la ultrademocracia genocida del Tío Sam: Mubarak y su entable de represión sostenían el resquebrajado equilibrio político del Magreb y el Medio Oriente como una raíz profunda (digamos, de 30 años de profundidad) sostiene un enredado árbol con muchas ramas.

La caída de Mubarak suponía pues el comienzo del huracán de rebeldía que vemos ahora en todo el Oriente. Si la revolución iniciada en Túnez no hubiese pasado a Egipto, muy probablemente no habría dejado de ser un acontecimiento local. Y haber pasado a Egipto con las consecuencias que ha tenido conjetura el comienzo de una vieja pesadilla para el Imperio Norteamericano, y en general para la “civilización” occidental: el Panarabismo y el despertar del sueño de una gran nación -que serían las naciones y pueblos árabes- tasajeada entre dos continentes y unas decenas de países que entre otras cosas tienen un pasado común, una cultura compartida, una lengua franca común, una religión mayoritariamente común, más de cien millones de hombres y mujeres morenos comúnmente pobres y – ¡lo más importante coño! – otros varios cientos de millones de barriles de petróleo enterrados bajo su territorio árido.

Egipto, donde nació justamente el nacionalismo árabe contemporáneo en la figura de Nasser a mediados del siglo XX con el deseo de unir a todos los pueblos que hablan la lengua del profeta, era importante además por ser el país árabe más poblado y el único “aliado natural” del enclave Israelí, que contrario a lo que se cree, no pasa de ser una simple base militar armada hasta los dientes, un perro de presa. El papel político y diplomático que EU no podía ejercer, por obvias razones, a través de su súbdito Israel, lo ejercía en la región el sátrapa lacayo Mubarak.

Tal efecto dominó, en el que las masas literalmente explotan por millones movidas bajo un impulso desconocido incendiando una región geográficamente más grande que Europa, sólo puede explicarse con la mezcla de tres coincidencias (¿Acaso existen las coincidencias en la historia?) que pueblan las naciones Árabes: 1– la permanencia de regímenes políticos anquilosados, represivos y dictatoriales que se subastan a las grandes potencias desde la guerra fría, a menudo intrincados en privilegios de castas, familias reales y reducidas oligarquías casi siempre ligadas al petróleo; 2– El impacto que la crisis económica europea ha tenido en las alzas de los alimentos y la caída de remesas enviadas por los inmigrantes, situación que golpea directamente las muchedumbres de desempleados y pobres del cada vez más miserable y arruinado Magreb, 3– Las maquinaciones, intrigas y trapicheos de las grandes potencias Europeas y EU para desestabilizar regimenes “hostiles”, apoyar sectores políticos leales y adueñarse de zonas estratégicas (v.gr. el Oriente de Libia y su infraestructura petrolera).

En otras palabras, mientras los millones de pobres sirven de mampara, los amos del Capital pescan en Río Revuelto. Para mencionar únicamente un caso de la pauperización del Magreb, El Cairo, esa ciudad mágica de las Mil y Una Noches y de las historias de Naguib Mahfuz, aparece en el ranking que Mike Davis hace de las urbes más pobladas y degradadas del mundo con un arrabal de algunos millones de habitantes llamado Ciudad de los Muertos, donde muchas familias viven de vender sus órganos a extranjeros, en tugurios sin servicios básicos ni agua en un país absolutamente desértico. Cómo debe presumir el lector, figurar en la clasificación de Davis es una vergüenza mayúscula, en la que también aparecen otras superpobladas ciudades miserables como Port au Prince, Kinshasa o Bombay; catálogo mundial de la pobreza y la degradación.

¿Dónde irá a parar todo este terremoto de insurrección? Muy difícil predecirlo, lo único que podemos decir es lo evidente: aunque por años o décadas las ruedas de la historia parezcan quietas y enmohecidas, la crisis incubada termina por reventar; los que sembraron vientos acaban cosechando tarde o temprano sus tempestades. Obama, como un monigote estólido, ha quedado prácticamente minusválido las primeras semanas repartiendo mentecatas e hipócritas ruedas de prensa, ante una crisis que rebasó en pocos días su capacidad de acción: cosecha los frutos del odio y la humillación que su país siembra brutalmente desde hace un siglo en el Oriente Próximo.

Bien, las casualidades no existen dice un paranoico personaje de Sábato. No será asimismo casual que la misma clasificación de la miseria en la que Mike Davis incluye El Cairo tenga dos ilustres urbes Colombianas; tampoco es pura casualidad que después del régimen de Mubarak la democracia “más estable” de Latinoamérica con sus tres cordilleras, sus dos océanos y sus crueles paramilitares sea la tercera receptora de “ayudas” militares del Tío Sam, lo que le valió el remoquete de “Israel Latinoamericano”.

Tampoco será casualidad que el posible derrumbamiento del represivo Estado Colombiano pueda marcar – como en Egipto – el comienzo del fin del dominio Norteamericano sobre nuestro continente.


Nota: No avizorar la peculiaridad entre la generalidad sería cometer un error de pupilo; un crítico nos hacía notar como buena parte del Magreb está habitado por “Bereberes” o tribus Amazigh y beduinas que no se recnonocen cómo Árabes ni hablan la lengua de Mahoma. Igual sucede en otras regiones del Oriente Próximo. Sin embargo en medio de las diferencias, las similitudes de los pueblos Árabes hacen de ellos un conglomerado cultural uniforme, base para un nacionalismo extendido como el de los Latinoamericanos, o el fallido Panafricanismo. No debe confundirse -aunque tenga hondas relaciones y similitudes- con el retrógrado integrismo islámico-musulman, proyecto político-ideológico más amplio que busca unificar a todos los creyentes en la fe musulmana, sean árabes o no.


Viendo la vida pasar

Paco Bello para DPEH

Ciudadano, ten cuidado, vienen tiempos mucho más difíciles para la mayoría de nosotros (no hay que olvidar que ya son muchos los que lo están pasando realmente mal). Os lo digo claro: muchos os vais a quedar sin casa y sin nada, pero además con deudas.

Es algo intrincado, pero se puede crear (lo están haciendo) una relación directa entre los sucesos de Libia y vuestro desahucio.

Podríamos empezar por hablar de una sociedad que ha basado su evolución en el petróleo, y de cómo mientras hablábamos de fronteras y patriotismos hemos esquilmado -situando títeres en diferentes Estados- a los legítimos propietarios de un codiciado bien natural. Podríamos decir que no se han buscado con ahínco otras fuentes de energía, porque existían grandes intereses para que eso no fuera una prioridad, y mantener así el monopolio de la prosperidad basado en una fuente fósil y limitada en manos de grandes corporaciones. Podemos hablar también del peak oil y del motín de las marionetas, que han aprendido que “todo vale” y han querido jugar un papel arriesgado.

Pero hablemos de quien hablemos, el damnificado es siempre el mismo: el pueblo.

Libia en este caso no está peor ni mejor que hace un año, cuando Gadafi era amigo de los líderes del mundo (Juan Carlos I a la cabeza), y lo que está ocurriendo allí no es casual, como no lo es el ánimo inaplazable de invadirlos. Vuelvo a recordar que en Rwanda y el Congo se dejó perpetrar la mayor carnicería de África y no sólo no se intervino, sino que se retiraron las tropas de la ONU para que se descuartizaran con más libertad. Hablamos de millones de muertos, pero sin petróleo, claro.

Lo que ahora es una obligación moral: salvar a los Libios, entonces era la contraria; la no injerencia. Dicho esto… ¿qué tiene que ver con las hipotecas? Vamos a ello.

Supongo que a estas alturas todo el mundo sabrá que España es uno de los pocos países del mundo en los que no existe la dación en pago o lo que es lo mismo, que la entrega de la propiedad inmobiliaria cubra (cancele) su préstamo hipotecario (se tumbó su habilitación a propuesta de IU con los votos en contra de PP y PSOE hace pocas jornadas). Y supongo que no hace falta explicar que el interés de esas hipotecas se calcula casi en su totalidad mediante Euribor más un diferencial, y que España cedió su soberanía económica a la UE con su entrada en la Zona Euro en la que es el BCE (entidad independiente) la que marca esos tipos de interés.
Pero claro está que pese a esa uniformidad en el criterio financiero, la disparidad en las realidades territoriales es patente. Mientras Alemania o Francia pueden verse afectadas por la inflación, el resto de las economías pueden estar inmersas en un proceso deflacionario, o de estanflación.

Tampoco tiene demasiada importancia, porque entrar en este tipo de explicaciones fortalece la creencia de que la economía es en realidad una ciencia, y que está por encima de las personas. Y de eso nada. Es ahora mismo un vil proceso de concentración de riqueza en unas pocas manos disfrazado de ortodoxia y seriedad. Sólo hay que entender algo: los gurús del libre mercado donde la oferta y la demanda son la doctrina, han homogeneizado la economía, como si eso fuera posible en una amalgama de estructuras económicas absolutamente dispares. Ellos saben a qué juegan, y esto es a defender una postura y hacer lo contrario, el problema es que exista quien les crea.

El caso es que se está aprovechando la coyuntura bélica (a medida) y el factor energético para justificar echar a la gente de sus casas (sic).

Según palabras de José Blanco (Ministro de Fomento):

“…El ministro de Fomento, José Blanco, señaló que la reducción del límite de velocidad en autovías y autopistas a 110 kilómetros/hora constituye una medida “coyuntural” y “necesaria” que busca un ahorro energético “de forma inmediata”, ya que si no se contrarresta el aumento del precio del petróleo, traería “una consecuencia inmediata en la inflación” y, si ésta se dispara, “habría un problema de precios, de hipotecas y todas las familias pagarían las consecuencias”.

Como si reducir la velocidad 10 Km/h en España tuviera algo que ver con el precio internacional del barril de Brent. La verdad es que uno se avergüenza de la falta ajena de la misma, y de que se burlen de nosotros con tanto descaro. Parece que la intención es aumentar la reserva estratégica del país (evitar parte del consumo), en previsión de los problemas que EEUU va a crear en Argelia, nuestro principal proveedor de gas (su carencia habrá que compensarla con crudo).

El BCE se ha puesto manos a la obra, y ya han dejado caer que en su próxima reunión se tomarán medidas al respecto de los tipos de interés, o dicho de otra forma, Jean Claude Trichet nos regalará una primera subida de tipos (a la que seguirán otras), ha advertido que si existen contratiempos en Oriente Medio, la situación puede empeorar.

Ya tenemos despejada la primera incógnita de esta ecuación, la segunda confirma los planes:

Hoy se aprueba la Reforma Procesal, que como punto estrella (entre otros igualmente vomitivos) tiene el “desahucio hiper exprés”, vuelta de tuerca al aprobado en 2009.

Que es ni más ni menos, una reforma hecha por y para que los bancos no tengan que dilatar el lanzamiento de los inquilinos, y en previsión de la próxima acumulación de estos procesos.

No se está defendiendo al acreedor, no. Se está ROBANDO la posibilidad de defenderse, y el acceso a la justicia. Hay que quedarse con esta realidad y no con lo que nos venderán. En lugar de fortalecer el aparato judicial, se recortan los derechos de acceso de los pobres, y ya está.

A los bancos que hicieron un mal negocio o fueron irresponsables en sus inversiones se les rescata, y a los ciudadanos que no previeron una crisis provocada, se les echa a la calle. Mano dura con el pobre, y mano blanda con el rico.

Y todo esto porque saben perfectamente todos los pasos a seguir frente a los acontecimientos que se avecinan.

Lo más dramático es que van a joder la vida a la gente mediante tretas que ellos mismos han creado, y mientras nosotros viendo la vida pasar, y atentos a cómo ha quedado el Madrid.



Sentido común

Si algo tengo que reprocharle a este hombre, es el hecho de reunirse con déspotas, por mucho que entienda la conveniencia de las buenas relaciones y la política internacional. Llegará un momento en que ya no sea justificable sentarse con criminales. Pero lo que me ocupa en este momento es destacar la adecuada reflexión que hace en sus últimas declaraciones: