Cuestión de dislexia

Archivo para febrero, 2011

Inocencia o perversión

Paco Bello para DPEH


Cuando te paras a pensar en lo que te rodea, es fácil acabar deprimido. Hablar con la gente es en la mayoría de los casos un ejercicio de autocontrol. Es raro encontrar personas verdaderamente informadas, pues lo habitual es encontrar individuos que pudieran parecerlo hasta que profundizas un poco. Esos mismos que en el mejor de los casos vocean lo falsa que es la información que emiten los medios, después aceptan ciertas cosas que contradicen ese supuesto conocimiento de la realidad. Y es que no es lo mismo conocer que asimilar. También hay gente que comprende lo que le rodea, pero es incapaz de posicionarse, o mover un dedo en contra de sus intereses.


Ahora, por ejemplo, está de actualidad el asunto de Oriente Medio y el norte de África. Y resulta muy triste comprobar el grado de alienación subyacente en los comentarios de los lectores en los medios digitales generalistas. Felices con la revolución de las masas y con la “democratización” de los pueblos. Ilusionados con la rebelión de los oprimidos, de aquí a cuatro días aplaudirán con las orejas una más que previsible intervención de la ONU en el conflicto si los planes occidentales de reposición de marionetas no cuaja, o alguna se pone rebelde.


La repercusión de estos acontecimientos contrasta con el nulo seguimiento que han tenido el resto de conflictos que han asolado ese continente. Pero es lógico el silencio, las corporaciones falsimedia pertenecen a los mismos grupos de interés que promueven y subvencionan el constante estado de tensión de esos pueblos para esquilmar sus riquezas y posicionar gobiernos títere.


El Congo, Namibia, Uganda, Zimbabwe, Sierra Leona, Rwanda-Burundi…


Y cuando estamos aceptando y casi aplaudiendo una intervención de los “demócratizadores” en Libia, en la que se habla de 600 muertos, resulta que no nos sorprende, o ni siquiera conocemos que la ONU retiró las tropas en el genocidio de Rwanda, con más de un millón de muertos con la excusa de no interferir o que se considerase una injerencia.


Tampoco, mientras se libraba la guerra del petróleo del Golfo, se intervino en la masacre de las selvas congoleñas -con más de 3 millones de muertos-. Extraño baremo de prioridades, y curiosa valoración de la vida. Quizá es que no sabemos conceptuar las grandes cifras. Hagamos un ejercicio de pedagogía:


Se piensa en intervenir en un conflicto que ha dejado una cantidad de muertos que equivalen a los invitados a una boda pomposa. Se necesitarían 140 de esas bodas para llenar el aforo de un estadio como el Santiago Bernabeu (de esto sí sabe la mayoría de la gente), y se necesitarían 30 estadios como ese, para acomodar a los muertos de una guerra como la del Congo -en la que no se intervino-.


¿A nadie le extraña esta disparidad en el criterio de actuación? Ya, ya sé que todos sabéis que lo que mueve las diferencias es el petróleo, sí. Pero entonces, si la intervención sólo se basará como en Iraq en un asunto económico ¿saldréis a la calle a pedir que ni un soldado de vuestro país vaya a esa intervención? Porque esos soldados irán como ha ocurrido el resto de la historia a matar o morir para defender los intereses de sus señores, y no a pacificar nada.


Y no quiero decir que no estuviera bien librar de caciques y dictadores a esos pueblos; claro que estaría bien. Pero se trata de reposiciones ante la amenaza de una sublevación real, o del motín de las otrora marionetas. Por tanto lo que se va es a condenar a esos pueblos en nombre de una farsa, y una falsa, pero muy falsa libertad.


Cuando uno tiene clara la situación, comprende otros muchos sucesos impactantes de la actualidad reciente en el interior de las “democracias”. Y es que a los que mandan, la vida de los de la casta inferior no les importa nada, sean blancos, negros, amarillos o rojos. Sería importante asimilarlo para abrir la comprensión de nuestro mundo y sentirnos más unidos.


Sería bueno también recordar, que aquí en España todas las medidas antisociales se llevan a cabo bajo gobiernos del PSOE -presunta izquierda-, y no por nada inescrutable, es porque serían imposibles durante el mandato de la presunta derecha. Y aquí lo dejo, que cada cual valore lo posible y lo imposible.

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Sin la emoción apretada por dentro

De Camilo de los Milagros para DPEH

(En Noviembre de 1985 un comando de 30 guerrilleros del extinto Movimiento 19 de Abril se tomó el Palacio de Justicia Colombiano, sede de la Corte Suprema y la Corte Constitucional, con el ánimo de realizar un “juicio público” e interponer una “demanda armada” en contra del gobierno conservador de Belisario Betancur. La respuesta de Belisario fue una brutal operación de retoma que acabó tras 27 horas de bombardeos con un saldo de más de 100 muertos y más de una decena de desaparecidos, entre ellos los guerrilleros. Hasta el día de hoy no hay claridad sobre el hecho, quedando impune, sepultado en el ostracismo por todos los derechistas gobiernos colombianos. Hasta ahora,  ha vuelto a ser sujeto de la opinión pública y como sucede siempre, puja entre derechas recalcitrantes e izquierdas timoratas y asustadizas. El punto más sensible siguen siendo los civiles y guerrilleros desaparecidos, que no aparecen y habría que llamar como dice la canción de Rubén Blades Con la emoción apretada por dentro...)

Sin la emoción apretada por dentro

Que el monje cruzado que tiene esta república banana por procurador haya decidido juzgar y condenar a los guerrilleros desaparecidos en la toma del Palacio de Justicia no tiene nada de peculiar o significativo. Después de considerar los ovarios femeninos como un asunto de Estado, de exorcisar homosexuales y de perseguir a la senadora más valiente que ha tenido el país en cien años esperaríamos hechos más contundentes. El acto singular de abrir procesos judiciales para escarmentar a los opositores políticos – desaparecidos – de hace un cuarto de siglo, está en coherencia con lo que hizo la Inquisición y la Contrarreforma española a los Protestantes y Judíos que no se convirtieron al catolicismo: quemarlos vivos, y a los que habían muerto años atrás desenterrarlos para quemar sus huesos.

El procurador Ordóñez, admirador y súbdito del vetusto Rey de España, miembro emérito del Opus Dei (la comunidad religiosa de laicos más retrógrada y reaccionaria del orbe católico, que apoyó irrestrictamente la dictadura franquista en España y a la que pertenece además nuestro ex presidente Uribe) grandulón como un menso monaguillo que rezara aburridos rosarios por las tardes con un ceceo exasperante, también debe ser seguro admirador de los antiguos inquisidores de Cartagena y Cádiz con sus máquinas de tortura y sus mazmorras.

El problema es que abriendo procesos contra los guerrilleros que emprendieron la toma al Palacio de Justicia se rompe un acuerdo medio tácito, medio explícito, que existía entre los sectores herederos del M-19 hoy legales y la derecha colombiana. Tal acuerdo echaba tierra al asunto pretendiendo olvidar el error demencial del grupo guerrillero y los terribles crímenes del Estado al “retomar” el Palacio. Ordóñez rompe ese acuerdo por el peor costado: los guerrilleros desaparecidos.

Y lo hace con una insolencia que lleva al desparpajo, al cinismo descarado: ¿Cómo considerar culpables de todo el hecho a quienes en realidad fueron víctimas finales de un crimen de Estado? Porque contrario de lo que proclaman a los cuatro vientos todos los medios, las culpas en el asunto del Palacio tienen magnitudes muy diferentes. Una de esas implicaciones supone que el Estado como garante de derechos no debería (¡Ay!) violarlos. Que se sepa, la guerrilla no firma tratados internacionales, ni se adjudica para sí la legalidad y la defensa de las instituciones o la justicia (aunque el M-19 intentó hacerlo ingenuamente durante la toma).

De allí la terrible incongruencia: que los militares hayan sido, en palabras del comandante guerrillero hoy desaparecido “negro” Jacqim, quienes se tomaron realmente el Palacio de Justicia para destruirlo, y que las víctimas finales– que entre otras cosas los militares se rehúsan a confesar dónde fueron a parar – acaben siendo culpables del crimen.

No se sabe todavía donde están los desaparecidos, entre ellos los guerrilleros torturados y asesinados fuera de combate que el procurador insiste en condenar. A pesar de ello, TODO EL PAÍS sabe quiénes son y dónde están los culpables de las desapariciones pero para ellos no hay reprensión. Porque en Colombia hay crímenes diferenciales, hay vidas que valen y otras que no: leyes para los de ruana, leyes y plomo. Una justicia algebraica aprendida de los Nazis y del imperialismo Americano.

Júzgalos pues, monaguillo rabioso, a ver si por fin aparecen. De lo contrario llámalos sin la emoción apretada por dentro, con el rosario haciendo de horca, para terminar de una vez esta masacre democrática que empezó en 1985: quemarás los restos anónimos de los opositores políticos que faltan, porque a los otros ya los quemó vivos el General Plazas Vega dentro del mismo Palacio, hace 25 años, con las bombas Made in Usa que Belisario escuchaba alegre  leyendo poemas de Cavafis y nosotros veíamos estallar gritándonos lo que faltaba por venir: la inquisición que ahora llega.



Por un puñado de dólares


Limitación a 110 Km/h

Paco Bello para DPEH


Desde luego, no es la primera medida extraña que toma este gobierno, es lógico prever que no será la última. Tampoco es especialmente grave en la forma, las han habido mucho peores, aunque en el fondo se vuelve a incidir en métodos que no son fáciles de calificar.

 

Arguyen que la medida supondrá un ahorro energético, y por tanto económico en cuanto al nivel de consumo y adquisición de crudo… pero que yo sepa, el combustible lo paga el que lo consume y no el Estado, que dicho sea de paso, ingresa una enorme cantidad de dinero por la vía del gravamen de carburantes y que con esta medida verá reducido dicho ingreso. Si se hace para ahorrar ¿por qué activan una medida que les afectará negativamente?

 

Algo se me escapa, y supongo que ya lo entenderé más adelante. Pero si algo he aprendido, es que un montón de asesores no se equivocan, y que a alguien beneficiará de alguna manera esta nueva imposición.

 

Hay quien dice -y me parece muy inocente- que el ingreso por sanciones de tráfico compensa las pérdidas, e incluso crea un saldo positivo. No lo creo, y aunque no he hecho cálculos (y desconozco hasta qué punto se puede prever y calcular el ánimo transgresor), intuyo que no es posible. Pero aunque lo fuera, no me parece que encabronar al ciudadano sea la mejor vía de recaudación. Y no me parece que en un momento como este, tomar ciertas medidas que afectan negativamente a los ingresos (como la prohibición de fumar en Bares) sean las adecuadas, si no es, como ya he dicho, que la intención sea crear mal ambiente.

 

Aquí parece que lo importante para algunos es hacer ejercicio de cuello. Y o son muy cortitos, o tienen algo que ganar, porque no es normal ver a tanto PSOE’ista asentir y justificar cada medida que toma su partido por estrafalaria que sea, e incluso con 4.600.000 parados. Lo mismo da que sea retirar el PRODI, aprobar finalmente la Ley Sinde, enterrar la Ley de Transparencia, aceptar un 40% de incremento en la tarifa de las eléctricas en un año, establecer un Estado de Emergencia, aumentar el IVA dos puntos, incrementar la edad y el periodo de cómputo para la jubilación, una reforma laboral a medida del empresario que ha destrozado la seguridad del trabajador, eliminar el cheque-bebé, privatizar todo lo privatizable (incluyendo Cajas de ahorro, Loterías, y AENA), fastidiar el cobro por la ley de dependencia, dedicar 150.000 millones a rescatar empresas privadas (dícese bancos), los constantes incrementos de los impuestos indirectos (no progresivos), financiar el funcionamiento de las automovilísticas, o reunirse en privado con los grandes empresarios. También aplauden que no se recupere el impuesto sobre patrimonio, que no se toque la fiscalidad de las SICAV, o que se vote en contra de la dación en pago en un acuerdo para tumbar la propuesta de los partidos minoritarios de izquierda entre PP-PSOE (para no enfadar a sus jefes). Repito para que se me entienda: o son estúpidos, o muy sinvergüenzas y unos canallas; que elijan lo que menos rabia les dé.

 

Conste que yo soy de izquierda, y precisamente por eso no puedo aceptar que estos tipos que dicen ser Socialistas y Obreros se comporten como déspotas y mamporreros del capital. ¿A qué espera el votante socialista para decir a su partido que ya no le representa? ¿qué más queréis? ¿votáis un programa o sois hooligans descerebrados?

 

Lo de menos es esta nueva vuelta de tuerca, que lo más que hará en un principio, es robar unos minutos del limitado tiempo propio del que disponen los trabajadores (el que tiene trabajo, ese bien tan escaso), o en su defecto tocarles el bolsillo con el pago de alguna sanción. Lo de más es que empecemos a pensar en todo lo que han hecho hasta ahora, y que no lo olvidemos. Y especialmente que no caigamos tampoco en la tentación de votar a los de la gaviota, que no derogarán ni una de las medidas adoptadas por estos, y añadirán alguna otra como premio amargo.

 

Pero lo verdaderamente fundamental es que nadie caiga en el discurso facilón de que el gobierno está actuando como un pollo sin cabeza. De eso nada, no se da puntada sin hilo… tiempo al tiempo.


Hagan juego, señores.

Paco Bello para DPEH

Jugad, coño, jugad ¿quién os lo impide? Si ya sabéis que lo que “no va más” es la voluntad de los números de vuestra partida. ¿Por qué ibais a parar?

Éstos siguen creyendo que viven en democracias desarrolladas, en un mundo avanzado y moderno, y que todas las medidas que se toman en su evolución son fruto del estudio de la coyuntura socio-económica. Y si no lo creen del todo, para esto están los expertos; para que no duden después de recibir el sermón, que pese a que no lo entiendan suena grave y ortodoxo, muy científico. ¿Para qué cuestionarse la realidad? ¿para qué informarse? Aunque no hay que olvidar que lo habéis hecho muy bien -a cada cual lo suyo- estructurando todo un sistema global de manipulación de esa voluntad y de la conciencia. No se os puede negar el mérito, es imposible: integración de la sociedad en un entramado laboral alienante, destrucción de valores, modificación del lenguaje y la educación, atomización del grupo, impulso de la competitividad en un modelo basado en premio y castigo, potenciación del mito, el éxito, la fama y la jerarquía, y todo un holding mundial de difusión de esa doctrina. ¡Bravo!

Lo habéis hecho tan jodidamente bien, que ya habéis ganado, pues la gente no sabe que vuestro “As”, la psicología social, sigue mejorando sus estudios y métodos, y con ello vuestro control de la situación, y la posibilidad de seguir aumentando la presión sin contrariedades. Y supongo que resulta inútil pediros un poco de consideración. Estáis acostumbrados a decidir, y partís de un darwinista concepto de superioridad desde la infancia. Yo no creo que seáis superiores -sí en aberración humana-, sino que os habéis encontrado una posición de privilegio, y una estructura de comunicación y colaboración que deja aparcadas vuestras luchas cuando se trata de mantener la posición común. Lo malo es que sois unos desgraciados porque sólo conocéis eso y no os habéis dado cuenta, y vuestra dominación nos hace desgraciados a los demás.

Es triste que la gente no sea consciente de esto, y de vuestro desprecio por la vida de la casta inferior. Es lamentable que muy pocos se den cuenta de que no vais a las guerras, de que nunca os afectan los atentados, de que no os suicidáis como sí hace vuestra mano de obra, de que no tenéis los problemas de la plebe… es especialmente triste que esas personas no sean conscientes de que además sois la causa de todo ello. Y todo por un egoísmo patológico, y por una educación y una endogamia sectaria que os ha convertido en monstruos.

Es todavía más triste que la gente no se dé cuenta de que no se trata de conspiraciones, sino de naturaleza. De que hace mucho tiempo los más ambiciosos fueron los que se hicieron con el poder. Siempre ha habido gente que ha sentido esa atracción por la superioridad, y también quien no la ha sentido en absoluto. Pero el error fue permitíroslo, y no activar medidas que controlasen el exceso de codicia cuando puntualmente hubo ocasión.

Pero ¿qué se puede hacer con el que cree todavía lo que le cuentan desde los medios de “formación” de vuestro capital? Si no se dan cuenta de que vuestros empleados jamás tirarán piedras contra vuestro tejado ¿qué se puede hacer? ¿Y qué hacer con los que creen que los gobiernos velan por nuestros intereses cuando sois vosotros los que creáis la opinión desde vuestros púlpitos formativos, y decidís la intención de voto mostrando sólo vuestras alternativas? Joder, si hasta creen que lo que está pasando en Oriente Medio y el norte de África es un levantamiento popular espontáneo.

Pobres de nosotros, inhabilitados para la unión, sin criterio, incapaces de encontrar causas comunes, y siempre esperando en la sombra dar el salto para entrar en vuestro club.

Está todo perdido, pero desde aquí pretendo molestar con argumentos todo lo que me sea posible, porque hasta el día que muera, quiero no avergonzarme de cómo vivo.


El último Mohicano

De Camilo de los Milagros para DPEH

Alguna vez oí decir que Alfonso Cano comparó las FARC con “Los Últimos Mohicanos” de América. En broma o en serio quizá, el máximo líder político de la guerrilla más vieja de este continente que alguna vez fuera subversivo, aludía a la novela de James Fenimore Cooper sobre aquellos indios de los Bosques Orientales de Norteamérica que poco a poco se quedan aislados, atacados y perseguidos hasta su desaparición.

La actual disyuntiva de la guerrilla colombiana se convierte en una sátira cruel y sanguinaria confirmando las palabras de Cano: efectivamente, después de soportar durante una década la que bien puede tenerse como la ofensiva militar más devastadora que conociera América Latina en un siglo, el intelectual Cano que un tiempo fuera vigoroso líder estudiantil y luego hombre cercano a los insurgentes de Marquetalia, el intransigente comandante barbudo – “terrorista filósofo” lo llamaba Uribe – a sus 60 años se queda sólo frente a un ejército de campesinos rebeldes, como el Último Mohicano de las cordilleras y selvas del Sur. Nadie cree, nadie quiere creer ya, en tal presagio de revolución. Al tanto, las FARC, cometiendo errores tras otros, se enclaustran a sí mismas política y militarmente en lo profundo del monte. No es difícil presentir su destino.

“Negocia o lo aniquilamos” fue la promesa de Santos, amenaza infructuosa contra la insurgencia repetida por todos los gobiernos anteriores, que la oligarquía no ha podido cumplir desde el lejano 9 de Abril de 1948 debido a sus propias limitaciones. Una, la renuencia de los terratenientes y grandes capitalistas colombianos a hacer concesiones de ningún tipo a los grupos guerrilleros. Otra, la imposibilidad de acabar a la brava con las guerrillas, que crecen espontáneamente, naturalmente, en el miserable campo colombiano.

El inconveniente fundamental de Cano y su movimiento es el rezago teórico tremendo de la izquierda (en este caso la izquierda en armas) incapaz de comprender los nuevos fenómenos que enrarecen el mundo y la sociedad. Hace décadas Colombia dejó de ser un país rural y campesino, argumento poderoso contra el esquema guerrillero usado por las FARC, para citar sólo un ejemplo. Con viejas tácticas contrainsurgentes el Estado Colombiano apoyado por los EU lleva años secándole el agua a pez,desalojando vastas áreas rurales a fuerza de masacres, desplazamientos y fumigaciones. Las guerrillas, ahogadas en el aislamiento, se quedan lentamente sin base. Debe estar escrito en algún manual de la CIA, porque es la misma táctica usada en las “Aldeas Estratégicas” del Vietnam o la actual “Operación Cacería Verde” contra los maoístas en India.

La encrucijada de Cano será escueta y precipitada: aceptar una “negociación” que realmente es capitulación o negarse a negociar, empecinado en resistir en contra de todo y de todos. Una campaña quijotesca, descabellada si se tiene en cuenta que la victoria cada día está más lejos.

En el primer caso creo que pasaría lo de siempre, el incumplimiento de las clases dominantes a sus promesas y el asesinato de los líderes insurgentes desmovilizados. Así llevaron al matadero a Rafael Uribe Uribe a principios del XX, Guadalupe Salcedo en los 50, a los hermanos Calvo en los 80, a Pizarro Leon-gómez en los 90…

En el segundo caso a Cano le espera otra muerte probable, pero en combate. Escribir esto en Colombia puede costarle la vida o la libertad a cualquiera, sin embargo es una verdad de a puño imposible de eludir, una evidencia innegable aun para quienes no simpatizamos con las FARC: la intransigencia de Cano, su renuencia a entregarse a la aristocracia más rancia y criminal de América, esa testarudez de guerrillero vencido aunque invencible igual a la de su mentor Tirofijo, que anhelaba la victoria o la muerte como el Ché Guevara, constituyen sin duda el arma más poderosa de esta guerra. La más poderosa claro, porque pueden matarse guerrilleros, aplastarse rebeliones enteras y aun así, sentenciaba Gillo Pontecorvo en Queimada, convertidos en mitos se hacen inmortales. Si Alfonso Cano elige morir de pié será una leyenda más de la revolución – ¿fracasada? ¿Derrotada? ¿Inconclusa? – latinoamericana. Una leyenda invicta como Camilo Torres y Sandino. La última leyenda, la que cerraría el convulsionado siglo XX. Puede que el Presidente Santos lo intuya, por eso busca negociar innecesariamente con una guerrilla casi derrotada: para arrebatarle hasta el último trozo de dignidad, para desarmarla además moralmente.

Cano el intransigente, con fama de íntegro y rígido, guerrillero sagaz, conoce bien su disyuntiva. También puede – todo es posible al fin y al cabo – que se muera de viejo peleando en las montañas colombianas, como Tirofijo, como Jacobo Arenas, como el español Manuel Pérez. De viejo y con la moral intacta: la muerte más improbable pero increíblemente frecuente en nuestro país, para un comandante guerrillero.